Analizan rol de la prensa posrevolucionaria en el norte de México

Fue clave para entender el contexto social y político tras la terminación de la Revolución Mexicana

Las VI Jornadas de la Revolución en la Frontera podrán seguirse vía remota todos los miércoles, hasta el 20 de noviembre; la siguiente sesión se llevará a cabo este 4 de noviembre

Es imposible negar que la prensa, desde sus inicios y en plena época posrevolucionaria, tuvo una carga política que, de una u otra manera, fue clave en la manera de mirar y entender el contexto social y político tras la terminación de la Revolución Mexicana. Con esta reflexión arrancó la primera sesión, vía remota, de las VI Jornadas de la Revolución en la Frontera.

La actividad, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través del Museo de la Revolución en la Frontera (Muref), contó con la participación de los investigadores de las universidades Nacional Autónoma de México y de Baja California, Georgette José Valenzuela y Manuel Ortiz Marín, respectivamente.

En su exposición, efectuada en el marco de la campaña “Contigo en la Distancia”, de la Secretaría de Cultura, Goergette José dijo que es importante comenzar por el contexto de aquel México posrevolucionario, un México caudillista, como ella lo define, identificado fuertemente por dos personajes: Álvaro Obregón y Francisco Villa. “Se trataba de un país netamente agrario y con un analfabetismo de hasta 85 por ciento en su población”.

Durante su ponencia, titulada La participación de la prensa en la primera campaña posrevolucionaria exitosa en 1923-24”, la especialista señaló que ese México de inicios de los años 20, era un país dominado por caciques locales, y muy fragmentado, como producto de la Revolución.

Era una nación alejada del momento mundial, pues se había quedado al margen de la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), además de ser un país no sujeto de crédito, debido a que Estados Unidos no reconocía a Victoriano Huerta y Álvaro Obregón, quienes llegaron al poder a través del movimiento denominado la Rebelión de los Generales, dijo la investigadora.

Para 1923, la caricatura política ya jugaba un papel fundamental en la generación de opiniones, y se debe destacar la existencia de varios diarios que ya tenían una postura bien definida para entonces.

“Sobresalían periódicos como El Demócrata, que era un diario anticallista; El Universal, que se mantenía como un medio moderado; El Excélsior y El Omega, ambos de derecha; y El Diario, que manejaba un perfil de extrema derecha”.

Aunque tales medios daban un enfoque de acuerdo a su tendencia ideológica, Georgette José destaca que eran elaborados por una élite política que obedecía a posiciones e intereses, pues ante tal grado de analfabetismo era muy difícil que la población, en su gran mayoría, tuviera acceso a la información que ahí se publicaba, aunque, añade, existía una transmisión oral que, de alguna manera, aportaba algo a la opinión de toda esa gente que le era imposible acceder a la información escrita.

La investigadora explicó que los medios de entonces se vieron fuertemente influenciados por las fuerzas políticas del momento, destacando entre estas los partidos Liberal, Constitucionalista, Nacional Cooperatista, Laborista Mexicano, Nacional Agrario y hasta el Socialista del Sureste. En realidad, era algo de esperarse dado el alcance de penetración de estos nuevos medios masivos.

“Se debe destacar que estos medios impresos publicaban todo el manejo de propaganda que se movía a nivel nacional. Era como un informe que elaboraba la prensa del momento. De hecho, baste señalar que El Demócrata fue de los primeros periódicos en publicar resultados de elecciones”.

La experta reflexiona que la novela, a pesar de ser un producto escrito e impreso, no debe considerarse como un material histórico, sino un testimonio. En ese segmento cita a Mariano Azuela, José Vasconcelos y Martín Luis Guzmán, de quien destaca su novela A la sombra del caudillo, pues tomó todo lo escrito por la prensa del momento y lo noveló, señaló.

En la actualidad, lamenta la especialista, se ha perdido la labor de los cronistas de entonces, que publicaban de manera casi integra lo que sucedía en los debates en las Cámaras de Diputados y Senadores. “Realmente se podía hacer un seguimiento a través de la prensa”.

En cuanto al papel de la radio, la historiadora apunta que este medio comenzó a tener un rol a partir de 1921, “aunque las pocas estaciones existentes eran controladas por los medios impresos. El Demócrata y El Universal tenían sus radiodifusoras. No olvidemos que Calles fue el primer político en transmitir un discurso por radio y por la prensa. Ambos medios iban a la par”.

Georgette José señala que siempre se debe hacer una crítica de las fuentes a consultar, para saber qué tan confiable es fiarse en las publicaciones del pasado para estudiar la historia. “La prensa es una fuente de primera mano, aunque no se puede negar que cada medio tiene su carga ideológica”.

En su intervención, Manuel Ortiz Marín presentó la ponencia Periodismo de frontera en Baja California y Revolución Mexicana”, en la que expuso que en regiones geográficamente alejadas como lo Baja California, aunado al analfabetismo existente en ese momento, era un lujo tener medios impresos.

Muchos de los diarios que surgieron en la península, destacó, fueron más producto de la relación comercial binacional con Estados Unidos, derivada de su ubicación geográfica. “La Voz de la Frontera y La Vanguardia fueron de los primeros medios escritos auspiciados por empresas extranjeras y los intereses que existían”.

El investigador finalizó que el fotoperiodismo también jugó un papel importante en la entidad, ya que enriqueció la narrativa de la región, al destacar temas como la minería, la pesca, los casinos, los bares y gran variedad de escenas. “En los años 20, la prensa tenía un espíritu aventurero que, poco a poco, se fue cimentando al tener acceso a más y mejores herramientas tecnológicas, como el telégrafo y equipos de impresión”.

Las VI Jornadas Culturales de la Revolución en el Norte de México continuarán este 4 de noviembre, con las conferencias La red de publicaciones liberales en el estado de Texas entre 1900 y 1915 y Prensa católica chihuahuense en los antecedentes de la Revolución Mexicana, a través del canal de INAH TV en YouTube.

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