*El proyecto de Hugo Ahuactzi obtuvo el primer lugar en el Cuarto Toximposio a nivel nacional.
*Tras ser probado en el Alto Atoyac, el algoritmo predictivo se aplicará a lo largo de 123 kilómetros del río Grande en Tulancingo.
Mineral de la Reforma, Hgo.- Por crear un modelo matemático capaz de evaluar la relación directa entre la degradación ambiental y el desarrollo de enfermedades, Hugo Ahuactzi Cortes, alumno del Doctorado en Ciencias Ambientales de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), obtuvo el primer lugar en la categoría de Mejor Cartel durante el Cuarto Toximposio, certamen organizado por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).
Para desarrollar y probar esta propuesta, se tomó como referencia la Cuenca del Alto Atoyac, ubicada entre Puebla y Tlaxcala. Esta zona está catalogada como Región de Emergencia Sanitaria y Ambiental (RESA) debido al grave deterioro hídrico provocado por descargas industriales, urbanas y agrícolas, lo que representa un foco rojo para el bienestar público.
Ante la presencia documentada de metales pesados como arsénico, cadmio, cromo, mercurio y plomo, el doctorante utilizó los datos del Primer Informe Estratégico de la Cuenca del Alto Atoyac 2015–2020. Con esta base, complementó las métricas existentes mediante indicadores de toxicidad, impacto ecológico y peligro latente para la población.

El objetivo del proyecto fue trascender el simple reporte de concentraciones químicas para calcular su verdadero impacto biológico, considerando las vías de contacto humano. Así, la metodología permite identificar focos prioritarios para fortalecer el monitoreo epidemiológico y la gestión de los recursos naturales.
Tras su éxito en estados vecinos, el siguiente paso será adaptar este algoritmo al municipio de Tulancingo de Bravo, específicamente en un tramo de aproximadamente 123 kilómetros del río Grande, desde su nacimiento hasta la región de Venados.
En este nuevo polígono se realizarán muestreos estratégicos para determinar la concentración de metales, contrastar los resultados con la normativa vigente y medir las vulnerabilidades del entorno. Asimismo, se tomarán en cuenta las características demográficas y los canales potenciales de exposición de los habitantes.
Con esta innovación, la máxima casa de estudios hidalguense aporta una herramienta escalable a otras geografías, capaz de fusionar evidencia científica y social para orientar la toma de decisiones.
“Es muy importante y necesario realizar este tipo de estudios en colaboración entre el gobierno y la academia, para que puedan ampliarse y generar propuestas que contribuyan a resolver las problemáticas sanitarias que enfrenta el país”, concluyó el universitario Garza.