En Santiago Tulantepec de Lugo Guerrero, Hidalgo, durante una de las festividades más emblemáticas y esperadas del municipio, acudieron mas de 15 mil personas.
Desde las primeras horas de la mañana, los preparativos iniciaron con la colocación de vallas metálicas para proteger a las y los asistentes, así como la distribución de una gruesa capa de aserrín sobre el pavimento, que permitió amortiguar caídas y aportar un sello tradicional al trayecto.
A lo largo de esta avenida se ubicaron puntos estratégicos de animación con música de banda en vivo, lo que dio al evento un ambiente festivo y familiar.
Encabezando la jornada estuvo la presidenta municipal Yanet Fernández Fernández, quien desde muy temprano recorrió el sitio junto a su equipo de trabajo para supervisar personalmente la logística del evento.
Participó también en la distribución del aserrín y posteriormente asistió a la tradicional misa en honor a Santiago Apóstol, patrono del municipio.

Durante el recorrido posterior a la ceremonia religiosa, la alcaldesa obsequió artículos conmemorativos de la edición 2025 de la Santiagada a visitantes locales y foráneos, quienes respondieron con entusiasmo.
“Esta fiesta no sólo honra nuestras raíces, también fortalece la identidad y el orgullo de ser santiaguenses. Agradezco profundamente a todas y todos los que colaboraron en hacerla posible”, expresó Yanet Fernández durante su mensaje a los asistentes.
La Santiagada, con 46 años de antigüedad representa poco más de la mitad de la vida del municipio como entidad formal, lo que le confiere un gran valor simbólico.
Esta tradición, que año con año se mantiene viva gracias a la participación activa de la ciudadanía, se ha convertido en un ícono cultural que proyecta a Santiago Tulantepec como un referente de preservación de costumbres en Hidalgo.
En esta edición, se soltaron 10 toros, en dos etapas consecutivas.
Durante el evento, más de 15,000 personas se dieron cita, tanto habitantes del municipio como visitantes
Esta celebración, inspirada en los Sanfermines de Pamplona, España, pero tropicalizada con el estilo, cultura y tradición hidalguense, tuvo como escenario la avenida México, convertida en un corredor de más de 300 metros para la suelta de los toros.