FINI 2022 realiza emotivo homenaje a Patricia Aridjis

* «El FINI me hace un homenaje a mí y yo le hago un homenaje a todas aquellas mujeres que hoy están en mis imágenes», dijo

*Aridjis incursionó en la fotografía documental con el objetivo de fotografiar historias, sueños, dolores, alegrías, anhelos y para redimirlas a través de una imagen

Pachuca, Hgo. – En el marco de la clausura de la décimo primera edición del Festival Internacional de la Imagen (FINI) 2022, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) realizó un homenaje a la fotógrafa documental, Patricia Aridjis, por sus 30 años de carrera, lapso en el que a través de una mirada sensible pero crítica, ha tomado la lente para retratar a mujeres en contextos conocidos, pero no vistos.

En el Salón de Actos Ingeniero “Baltasar Muñoz Lumbier” del Centro Cultural Universitario “La Garza”, el rector de la UAEH, Adolfo Pontigo Loyola, encabezó esta ceremonia solemne en la que refirió que este homenaje a esta artista visual, oriunda de Michoacán, era necesario por su enorme capacidad para desnudar la crudeza de una realidad avasallante que, aunque no nos ha vencido, las imágenes son la invitación a la reflexión para mejorar lo que se hace.

“¿Dónde puede suceder esto? Sin duda en el mejor lugar, las universidades. Me complace enormemente estar aquí y ser parte de esta historia. Muchas gracias Patricia por tu participación, por tu arte y por compartirlo con todos nosotros, estoy muy agradecido”, expresó el rector.

Tras la presentación de un video en el que aparecen amigos, familiares y colegas, Patricia Aridjis dio un emotivo discurso para referir que en estas tres décadas se han presentado algunas dolencias físicas y emocionales, pero que sin duda han valido la pena, porque la fotografía le ha dado mucho, como libertad, opinar sobre otros mundos, escudriñar su interior y su entorno también.

“El FINI me hace un homenaje a mí y lo agradezco de corazón. Y yo le hago un homenaje a todas aquellas mujeres que hoy están en mis imágenes, ellas son mi espejo, mujeres que miro y admiro, mujeres en prisión; mujeres rotas que escarban con sus propias manos la tierra con la posibilidad de encontrar los restos de sus familiares desaparecidos; mujeres que en lugar de abrazar un bebé sujetan un rifle para luchar por los derechos de las y los indígenas; mujeres que con su apabullante cuerpo voluminoso incomodan a esta sociedad donde la apariencia tiene un papel preponderante por encima de cualquier otro valor; mujeres que escuchan las primeras palabras de un niño que no es el suyo, mientras que el propio crece como planta silvestre”, enfatizó la fotógrafa documental.

Cabe mencionar que previo a este homenaje, Aridjis participó en el conversatorio titulado “30 años de trayectoria”, donde frente a un grupo nutrido de jóvenes compartió cómo es que inició este viaje en el camino de la fotografía.

Mencionó que, si bien desde antes de la década de 1990 ya realizaba algunas prácticas, fue hasta 1992 cuando de manera formal se adentró en la técnica, al incursionar como fotoperiodista cubriendo eventos de diversa índole que, en sus palabras, eran acontecimientos noticiosos, inmediatos y quedan en el olvido rápidamente.

Sin embargo, gracias a que esta labor le permitió penetrar a espacios a los que difícilmente se tiene acceso. De ahí nació el deseo de capturar otras realidades y expresiones, buscando que sus fotografías tuvieran una narrativa más íntima, empática y amable, pero sin dejar de reflejar esas situaciones que aquejan a México y cómo estas permean a la mujer.

Fue en una asignación especial donde conoció la realidad de las mujeres en prisión, a raíz de ello decidió incursionar formalmente en la fotografía documental con el objetivo de fotografiar historias, sueños, dolores, alegrías, anhelos y para redimirlas a través de una imagen.

Al pasar del fotoperiodismo a la fotografía documental, sintió la libertad artística que necesitaba para capturar esas escenas impactantes que necesitaba compartir con el mundo para provocar al alma, invitar a la reflexión y dejar un legado permanente que difícilmente quede en el rincón del olvido.

Señaló que para ella es muy importante conocer la historia de las mujeres que retrata, saber lo más que se pueda y plasmar de forma honesta, pero respetuosa, ese contexto para así darlo a conocer. Comentó que si bien sabe que sus situaciones son dolorosas y sería muy pretencioso querer cambiar de tajo una realidad, sí quiere invitar a la reflexión y a provocar algo en la persona que mira cada una de sus obras para detonar un cambio propositivo.

Así es como ha hecho sus series “Las horas negras”, “Mujeres de peso”, “Arrullo para otros”, “Sangre de mi sangre”, en cada una de ellas respeta la vulnerabilidad de estas mujeres, y aunque a veces ha sido complejo levantar la lente para congelar un fragmento de vida, con decisión encuadra y presiona el botón, porque está convencida de que la fotografía tiene una función social, tanto para conmover como estimular.

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