Celebra UAEH 150 años de vida institucional

* “El respeto que nos merece, y el amor profundo que los universitarios le profesamos, nos alienta a dar lo mejor y defenderla contra cualquier ataque que pretenda vulnerar el prestigio y buen nombre de la institución”: rector Adolfo Pontigo 

Pachuca, Hgo. – La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) celebró 150 años de vida institucional, mediante una ceremonia solemne realizada en el histórico Salón de Actos “Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier”.

Los festejos del sesquicentenario de la máxima casa de estudios de la entidad fueron encabezados por el rector Adolfo Pontigo Loyola; el secretario de Educación Pública de Hidalgo, Atilano Rodríguez Pérez, y el presidente de la Junta Política del Congreso local, Ricardo Baptista.

En el marco de esa ceremonia, se develó un busto para honrar al ex rector Carlos Herrera Ordoñez; fue presentada una ofrenda en el monumento a Juan Crisóstomo Doria, gobernador provisional de la entidad al momento de su creación, y se presentó la obra Carmina Burana, por parte de la Orquesta Sinfónica (OSUAEH).

Tras entregar a los ex rectores Juan Alberto Flores Álvarez, Juan Manuel Menes Llaguno, Juan Manuel Camacho Bertrán y Humberto Veras Godoy un reconocimiento por el gran trabajo desempeñado durante sus respectivos periodos en favor de la institución, Adolfo Pontigo Loyola leyó una remembranza que incluyó las etapas históricas de la UAEH.

La Universidad ha pasado por varios períodos, mismos que la han convertido en la máxima casa de estudios de la entidad. Todo comenzó en 1869 con la iniciativa de un grupo de profesionistas, quienes motivaron la creación del Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios (ILEAO), que fue inaugurado oficialmente el 3 de marzo por el gobernador Juan Crisóstomo Doria, a sólo unas semanas de la instauración de la entidad.

De una casa alquilada en la calle Allende, el Instituto fue trasladado al Ex Hospital San Juan de Dios, fundado al poniente de Pachuca en 1725 y abandonado por los Juaninos en 1836; este recinto alberga actualmente al Centro Cultural Universitario “La Garza”. Inspirado por la filosofía positivista de Augusto Comte, su primer reglamento interno se expidió en 1872 con el lema “Amor, Orden y Progreso”, que hasta la fecha la identifica.

Su segunda etapa se encuentra ubicada en el año de 1890, cuando pasó a ser el Instituto Científico y Literario (ICL). Estuvo a punto de ser clausurado durante la segunda década del siglo XX y adquirió temporalmente el nombre de Universidad de Hidalgo después de la Revolución Mexicana, hasta 1925, cuando recuperó el nombre de Instituto Científico y Literario.

Posteriormente, en abril de 1948 logró obtener autonomía, ya que el gobierno estatal expidió la Ley que formaría al Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA). “Autonomía que, en su momento, no significó ni rupturas ni quiebres con el gobierno de la entidad, sino el debido complemento crítico destinado a la libre discusión de las ideas, mayor libertad y robustecimiento a su vida interna”, manifestó el rector.

Es hasta el 3 de marzo de 1961 que se constituyó como Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, por medio del decreto número 23. El Congreso local y el gobernador expidieron la prescripción, el cual contiene la Ley Orgánica de esta institución.

En su mensaje, Adolfo Pontigo destacó que la Universidad sigue desde hace 30 años un plan de desarrollo, el cual le ha permitido extender sus horizontes y posicionarse como una las mejores del país y el mundo. Desde entonces, dijo, ha tenido un avance paradigmático, pues ha incrementado su oferta educativa, el número de alumnos inscritos y la infraestructura.

“Esta retrospectiva de la Universidad nos permite reconocer el extraordinario esfuerzo de miles de alumnos, egresados, profesores investigadores y administrativos, hombres y mujeres que a lo largo de 150 años de vida institucional han coadyuvado con su talento, no sólo a construirla, sino a acrecentarla”, expresó.

Recalcó que a lo largo de su historia se ha convertido en un emblema de defensa de la libertad de pensamiento e impulsora del espíritu democrático. Aseguró que en las aulas de la Autónoma de Hidalgo se enseña a pensar y a discutir el conocimiento con ausencia de dogmatismo o imposición ideológica.

Antes de concluir, enfatizó que la UAEH tiene un origen incorruptible y un principio inalienable: su autonomía. “El respeto que nos merece, y el amor profundo que los universitarios le profesamos, nos alienta a dar lo mejor y defenderla contra cualquier ataque que pretenda vulnerar el prestigio y buen nombre de una institución que es orgullo de la educación pública de la nación. Para la Universidad todo, contra ella nada. ¡Larga vida a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo!”, exclamó.

Busto en honor a Carlos Herrera Ordoñez

Posteriormente, Adolfo Pontigo Loyola, acompañado por el secretario de Educación Pública; ex rectores; del Decano Noé Chapa Gutiérrez; los secretarios de los sindicatos de Personal Académico (SPAUAEH) y Único  de Trabajadores y Empleados (SUTEUAEH), Octavio Castillo y Jaime Galindo, respectivamente; además de Esteban Rodríguez Dávila, presidente del Consejo Estudiantil Universitario del Estado de Hidalgo (CEUEH), develó un busto en honor a Carlos Herrera Ordoñez, quien ejerció como rector durante el periodo 1975-1982.

La escultura permanecerá desde ahora frete al Jardín de la Garza del Centro Cultural Universitario y fue tallada por el artista hidalguense Manuel Fuentes. Durante el acto, Rafael Arriaga Paz recordó la trayectoria del ex rector, al que describió como una persona comprometida, quien dejó pletórico el libro de actas y acuerdos del Honorable Consejo Universitario.

En su oportunidad, Carlos Abraham Herrera Ordoñez expresó su agradecimiento por realizar una justa memoria a su padre, que en su momento contribuyó a las necesidades educativas del estado. “Hoy a 150 años, demostramos nuestra historia y tradición”, manifestó.

Guardia de honor

Después se trasladaron a la explanada de la Plaza Coronel Juan Crisóstomo Doria, donde se efectuó una guardia de honor y se hizo una ofrenda a quien permitiera la creación de esta que es la máxima casa de estudios de la entidad, misma que ahora se coloca entre las mejores de México y el mundo.

El ex rector Juan Manuel Menes Llaguno, y cronista del estado, trajo a la memoria los legados principales de este personaje que, en sólo 111 días de su gobierno, realizó un gran número de obras, como la creación del Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios (ILEAO), una herencia para los hidalguenses que persiste hasta nuestros días.

Al acto acudieron alumnos, docentes, investigadores, administrativos, doctores honoris causa de la institución, profesores honoríficos, diputados federales y locales, así como invitados especiales.

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