Sobresaliente labor de asesora educativa del IHEA con migrantes jornaleros

*Historia de vida de una asesora educativa

San Agustín, Tlaxiaca, Hgo.- La historia de Arminda Bárcenas Suárez como asesora educativa del programa de Jornaleros Agrícolas Migrantes en el municipio de Mixquiahuala, Hidalgo, describe parte de los acontecimientos que le han tocado vivir durante 15 años de colaborar con el Instituto Hidalguense de Educación para Adultos (IHEA).

A un mes de cumplir 15 años de servicio, Arminda Bárcenas describe cómo llegó al IHEA, “me encontraba en un estado de depresión emocional, espiritual y físico; pero poco a poco fue que aquí en el IHEA me lleno de satisfacción al comenzar como asesor educativo en zonas rurales por 3 años”.

Actualmente se encuentra dando asesoría en el centro en la Biblioteca pública de Mixquiahuala, “hace 4 años me dieron una noticia maravillosa que fue el trabajar en el programa de Jornaleros Agrícolas Migrantes, la labor con ellos es muy diferente desde la forma de aprender, los horarios que es de 19:00 o 20:00 horas hasta las 10 o 11 de las noche”, debido que es, cuando regresan de la colecta”.

Describe que han asesorado a educandos en comunidades como en “Palmillas” que está a 4 kilómetros de la casa, ahí no hay recepción telefónica, muchas veces regresábamos caminando entre las milpas con lluvia, las condiciones adversas a veces nos querían hacer desistir”.

Tanto el asesor educativo como el educando jornalero migrante pasan condiciones difíciles, de salud, higiene, social, pero el abatimiento no nada más es el rezago educativo, “si no en sus arraigos y costumbres, en su limitada forma de comunicarse y su forma de ser. “Duele mucho la marginación en la que viven, pero una forma en la que uno se puede acerca a ellos, es porque nos ganamos su confianza, es muy difícil hasta tomarles una fotografía, es bastante difícil, porque dicen los mixtecos, los zapotecos o los náhuatles que les robas su alma cuando les fotografías”.

“Hemos ido ganando su confianza, desde aprender algunas palabras en su lengua, eso nos hace partícipe de su comunidad y poderles convencer en hacerles entender que si estudian, podrán saber cuánto les pagan y cuánto cuestas las cosas”.

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Ver las necesidades sociales de los jornaleros, es sumarse para ayudar a estos grupos vulnerables, “buscar apoyos con amistades a fin de llevar consultas y medicamentos, los jornaleros se percatan de que les aprecia y respeta, que son seres humanos y se dan cuenta de que son importantes para nosotros, lo que genera un acercamiento confiable y empático con mayor gusto a las asesorías”.

Otro aspecto es que se le crean prácticas de limpieza por medio de los libros, ellos empiezan a bañarse, van cambiando hábitos alimenticios, “muchas veces me ha tocado pagar un taxi para llevar las ayudas a esas comunidades, no me arrepiento porque es bonito cuando ellos te dan las gracias y se recompensa al verles sentados en círculo de estudio”.

“Me importa mi pueblo, me importa en lo social en lo cultura, me importa en lo físico, en su estado mental; un niño mal comido como le vas a exigir que tenga un aprendizaje, si solamente comen frijoles y beben refresco o consumen una bolsa de sabritas. Los libros les han abierto puertas respecto a la alimentación, los valores y aunque nos sentemos en el piso, para nosotras es hermoso trabajar en equipo con ellos y nos reciben con cordialidad como si  fuéramos parte de su familia”.

“Las barricadas son una habitación donde se pueden dividir en 5, 6 o 8 diminutos cuartos, ahí duermen 5 o 7 personas, algunos tienen arraigo de la bebida, hábitos que cuesta mucho hacerles comprender el modificarlos. Pero el educar no es sólo alfabetizar es platicar con ellos y que puedan ser transformadas sus vidas”.

Al describir una de las tantas anécdotas que ha vivido, expresó “a mí me marco mucho la experiencia de una persona indígena de Ixmiquilpan que era analfabeta, ella actualmente vive en Estados Unidos. No sabía leer, ni escribir, su esposo era dueño de una cementera grandísima de Cruz Azul, Hidalgo. El esposo se la lleva a vivir a su casa, nunca se casan, él sufre un infarto y muere; la secretaria le quita sus bienes y se aprovecha de ella por no saber leer y escribir y le hace poner su huella digital en documentos alterados.

Al poco tiempo su hijo se va para Estados Unidos, donde es Sargento de guerra y a ella le cuesta mucho hablarle por teléfono, se le invita a estudiar y al aprender, se le crea su correo para tener comunicación con su hijo. En los libros aprendió de sus derechos humanos y legales, logra rescatar una de sus propiedades. Ella culminó su primaria y secundaria en el IHEA, actualmente estudia inglés.

Esta es una pequeña historia de lo que los asesores educativos del IHEA, viven en su caminar por convencer a otros para que estudien y logren mejores condiciones de vida, acción que contribuye a la tarea de disminuir el rezago educativo como lo ha indicado el gobernador del Estado de Hidalgo Omar Fayad Meneses, a través del IHEA a cargo de Víctor Arturo Bautista Ramírez.

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