ADOPCIÓN

Escribiendo+DerechoPensar en la palabra adopción me sugiere sensibilidad, amor, emotividad, niños, familia, necesidad, y en el extremo jurídico: trámites, papeleos, entrevistas, valoraciones y audiencias.

Hoy en día, estos procedimientos se han aligerado por lo que respecta a los tiempos, pero también es importante tener presente, que si bien es cierto, no son juicios de controversia, éstos tienen que ver con los intereses más importantes de los menores, ya que se concatena la gran responsabilidad del juzgador para la aprobación de la adopción; en consideración a las necesidades y del interés supremo del niño en relación al perfil de los adoptantes, para una óptima integración familiar, siendo ésta la finalidad de dicha figura.

La adopción hace referencia a recibir como hijo al que no lo es biológicamente, con el cumplimiento de diversos requisitos y obligaciones que establece la ley.

Dicha figura, en este sentido, es un acto jurídico que establece un vínculo de parentesco entre dos personas con una relación equivalente a la paternidad y/o maternidad, siempre encaminado al bienestar del infante.

La legislación de nuestro estado prevé una serie de requisitos para acreditar que los solicitantes se encuentran en condiciones de adoptar, como son: tener como mínimo 25 veinticinco años para solicitar la adopción, con plena capacidad de goce y de ejercicio.

Que las edades de los solicitantes tengan una diferencia de 18 años  y no más de 45 años en relación con quien se pretende adoptar, las valoraciones psicológicas y socioeconómicas de los promoventes, el consentimiento de quien ejerza la patria potestad o tutela a falta de la primera, entre otros.

El artículo 21 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece que cuando se permitan las adopciones, debe prevalecer el Interés Superior del Niño, velando que se lleven a cabo los procedimientos judiciales pertinentes, con autorización de las autoridades competentes,  con el consentimiento de todos los interesados.

Casi todos los países reconocen dos tipos de adopciones. La  primera, que por lo general se aplica a casos de orfandad, supone que el adoptado pasa a gozar de todos los derechos de un hijo legítimo, y entre ellos los de sucesión y portación del apellido; por lo tanto, desaparecen además, los lazos jurídicos con la familia original (si la hubiera) y el proceso tiende a ser irrevocable, denominado: Adopción Plena y que en nuestra legislación se integró con la reforma del 2007.

La segunda es llamada: Adopción Simple, en la que el adoptado posee todos los derechos y obligaciones inherentes a un hijo biológico, pero el parentesco legalmente es limitado; ya que sólo existe entre el adoptado y adoptantes, y por tal motivo, permite la revocación de la adopción, lo cual lesiona los intereses de  los menores.

Actualmente ya no se encuentra contemplado en la legislación del estado, pero se prevé que las adopciones simples dadas con anterioridad a la reforma del 2007, son susceptibles de convertirse en plenas a petición de los interesados.

No puedo dejar de mencionar de manera breve a la adopción monoparental en virtud de que existe. Este tipo de adopción sólo es autorizada por ciertas legislaciones (incluida la nuestra) ya que aún cuenta con un elevado nivel de rechazo social en muchos países.

Cabe señalar, que dentro de un procedimiento judicial de adopción se involucran directamente el Sistema de Desarrollo Integral de la Familia, DIF, en quien recae la responsabilidad de dar seguimiento a este tipo de juicios, el Consejo de Familia, órgano multidisciplinario auxiliar de la autoridad jurisdiccional y el Ministerio Público, como representante de la sociedad.

Asimismo interviene el juez de lo familiar, quien estudiará la solicitud y escuchará al Consejo de Familia y al Ministerio Público, para que en su momento procesal oportuno resuelva sobre su aprobación para el efecto de que pueda integrar al menor a una familia. Ya que estos órganos son los encargados de vigilar la legalidad de los procesos, de los cuales se encuentran involucrados los derechos de la infancia.

Por último, refiero que anteriormente era muy frecuente escuchar aquella historia, en donde un matrimonio sin hijos o con hijos conoce a una joven que está embarazada y ésta no quiere quedarse con su hijo una vez que nazca; al darse cuenta de que el procedimiento de adopción según lo que le han dicho, “es muy largo”, se preguntan si pueden hacer un contrato donde la mamá cede todos los derechos de su hijo a los padres adoptivos; esto además de ilegal constituye un delito, aunado al hecho que se violentan los derechos fundamentales del menor al no existir  certeza y seguridad jurídica, ni identidad del menor con sus padres.

Hoy en día, aun no se ha erradicado esta práctica, por lo cual, tenemos que apostarle más a la adopción.

Licenciada María Benilde Zamora González

Juez Quinto Civil.

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