* Roberto Morales Estrella sostuvo que debe haber un cambio en el modelo macroeconómico que se sigue en México, a fin de incorporar entre los fenómenos propios de la era del conocimiento
* “La apertura sin estrategia simplemente es como tejer en el vacío”, afirmó el investigador del Instituto de Ciencias Económico Administrativas
Pachuca de Soto, Hgo.- Al realizar sus respectivas campañas proselitistas, los candidatos a la Presidencia de la República cuentan con la oportunidad de exponer sus ideas y sus propuestas, pero también para entregarle al país y a los mexicanos mejores propuestas y, sobre todo, mejores respuestas a las necesidades tan complejas que aquejan hoy al país.
Roberto Morales Estrella, profesor investigador en el Área Académica de Ciencia Económica del Instituto de Ciencias Económico Administrativas (ICEA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), y también investigador en materia de Economía y Desarrollo Tecnológico Industrial, precisó lo anterior y destacó que de acuerdo con las ópticas de la ciencia económica y de la economía real, ello es preocupante, porque se habla de disminuir la pobreza y de incrementar la productividad; de mantener una economía abierta pero no se toman las medidas adecuadas para hacer frente a los desafíos que cada vez son más complejos y multidimensionales en esta era de la globalización.
Asimismo, indicó que en las campañas políticas que se cumplen en diferentes puntos del país, por parte de los candidatos presidenciales, se mencionan las distintas corrientes políticas, más que ideológicas, lo cual considera como la correlación de fuerzas de grupos de poder que existen en el país y con identificación en los grupos de influencia a nivel internacional, pero no se ve, al menos desde el punto de vista de la economía, que se hable de una revisión, de una evaluación del modelo económico.
“Tenemos una economía con una actividad agrícola de baja competitividad, una agricultura dual en la que los sectores más productivos están vinculados a la exportación y el pequeño productor por lo general no tiene acceso a créditos, y si los llega a tener son créditos muy caros; sólo el 0.6 por ciento de los ejidatarios tienen acceso a ellos, lo cual deja ver que es una de las explicaciones del gran rezago que tiene el campo: en organización, en materia tecnológica y de innovación”, ejemplificó.
El modelo económico que rige en México ha fortalecido la estructura monopólica, una estructura macroeconómica que se sustenta en la gran empresa como motor de crecimiento y, sobre todo, respecto a las empresas trasnacionales, las que están vinculadas a las cadenas de producción internacional, empresas internacionales que tienen el ADN de la innovación, empresas para las que la investigación, el desarrollo y la innovación forma parte de su administración general.
“En cambio, el 99 por ciento de las empresas mexicanas que son PYMES no cuentan con la cultura de la innovación, porque la investigación, el desarrollo y la innovación son elementos externos; sin embargo, el país está despertando la dinámica de crear parques científicos y tecnológicos y ciudades del conocimiento.”
El investigador se pronunció por impulsar las regiones del país, cambiar de modelo económico y revisarlo para encontrar nuevos mecanismos que impulsen la inserción de los jóvenes en la dinámica productiva. Se estima que para este año haya 37 parques científicos y tecnológicos en 29 estados del país y otras tantas ciudades del conocimiento.
Afirmó que para ello no ha escuchado propuesta alguna de parte de los aspirantes a gobernar al país. Se requiere de un capital experto que desarrollen las funciones y las tareas de esta nueva dinámica tecnoproductiva, pero las escuelas no los están formando, porque los programas educativos en su generalidad obedecen todavía al paradigma precedente.
Morales Estrella dijo que en la era del conocimiento que hoy vivimos son las universidades e instituciones de educación superior las principales protagonistas y responsables de esos cambios, de ahí la urgencia de que todas las universidades impulsen el acercamiento con los procesos productivos. La UAEH, con rectores visionarios y su Patronato, ha marcado una línea muy fuerte en este sentido, porque ha incluido dentro de la oferta educativa de nuestra Universidad la Licenciatura en Gestión Tecnológica, que es vanguardia en su tipo, así como la Licenciatura en Inteligencia de Mercados.
Consideró el investigador universitario que enfrentamos problemas de carácter de impulso y mejoramiento académico en ese sentido, porque es necesario formar e impulsar a profesionales en Inteligencia de Mercados y de Gestión Tecnológica. Lo que la UAEH logre como universidad pública en la entidad resulta poco si se habla a nivel nacional; de ahí la importancia de que estén surgiendo muchos posgrados respecto a programas de gestión tecnológica, de innovación y desarrollo tecnológico.
Consideró que los grupos de poder tendrán que voltear el rostro hacia esta nueva dinámica porque es el país el que está en juego; difícilmente vemos que haya un debate sobre los modelos macroeconómicos: se habla de parcialidades, de particularidades, pero no de una visión de mediano y largo plazo en el sentido de que la orientación económica tenga que regirse por este paradigma de la economía del conocimiento, en el que el conocimiento es el eje articulador de los procesos económicos. “Si nosotros como país no lo vemos así, difícilmente veremos que el desarrollo sea una realidad”, sentenció.
“Hemos visto la participación de nuestros políticos en foros internacionales y eso deja ver que no existe una comprensión de la problemática real, sin decir que la apertura sin estrategia simplemente es como tejer en el vacío. La apertura tenemos que entenderla y aprovecharla con una estrategia donde la base fundamental de la activación de las fuerzas sociales sea el patrón del cambio tecnológico. Es decir, necesitamos de una tecnología con sentido social y una cultura en la que la sociedad participe activamente.”